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PELO GRASO – un problema bastante común que en realidad no afecta al cabello en sí, sino al cuero cabelludo que produce demasiado sebo.

Para que no haya confusiones, el sebo es una grasa natural que se produce en las glándulas sebáceas, las cuales se encuentran justo debajo de la superficie de la piel, junto a los folículos pilosos.

Las funciones principales del sebo son:
– proteger el pelo y el cuero cabelludo
– ayudar a mantener la hidratación
– crear una barrera contra los microorganismos y la contaminación

Por lo tanto, no podemos deshacernos demasiado de él, ya que la piel se quedará sin una barrera protectora y puede llegar a resecar el cuero.

¿Cuándo podemos considerar que tenemos un problema con el cabello graso?

El límite que podemos aceptar es de 24 horas (y en algunos casos incluso más rápido). Si en este tiempo nuestro cabello necesita un lavado – es hora de cambiar de cuidado capilar. Si esto no ayuda, lo mejor es visitar a un dermatólogo para descartar posibles enfermedades.

Las principales causas del cuero cabelludo graso:  

Genética

La causa más frecuente es la herencia genética, ya que existe una tendencia hereditaria a tener más cantidad de glándulas sebáceas, y más producción de sebo según familias.

También, el número de glándulas sebáceas, y la producción de sebo depende del sexo, siendo más numerosas en los hombres.

Desequilibrio hormonal

La función de las glándulas sebáceas está influenciada por las hormonas. Los cambios hormonales afectan mucho a la condición y la salud de nuestro cabello, uñas y piel.

El desequilibrio hormonal puede alterar la producción de sebo. En este caso lo mejor es consultarlo con un especialista que nos ayudará a diagnosticar el problema y elegir una terapia adecuada.

También puede ser que los tratamientos hormonales sean responsables de las alteraciones en la producción de sebo. En este caso recomiendo, junto con el médico, considerar el cambio de las pastillas.

Preubas de sangre recomendadas: hemograma, TSH, FT3, FT4, anti-TPO

Mala alimentación

Nuestra dieta tiene un impacto fundamental en el funcionamiento del cuerpo. La producción de sebo puede estar alterada por:

– productos muy procesados (sobre todo los fast foods)
– el exceso de azúcares simples
– las deficiencias nutricionales (faltas de vitamina A, vitamina E, vitamina B2, vitamina PP, vitamina C)
– consumo insuficiente de agua

Estrés

Este es otro factor a considerar cuando se habla de cabello graso. Demasiado estrés desencadena un proceso inflamatorio en el cuerpo alterando el equilibrio hormonal y accelerando el trabajo de las glándulas sebáceas. Por ello, es importante intentar reducir la tensión emocional con técnicas de relajación y evitando el estrés siempre que sea posible. También es muy recomendable trabajarlo con un psicólogo profesional.

Cuidados capilares inadecuados

Uso excesivo de los champús fuertes

Los champús fuertes eliminan el sebo pero pueden también llegar a resecar el cuero cabelludo. Como resultado, el cuero cabelludo seco va a protegerse produciendo más sebo de lo normal y aquí es donde entramos en bucle lavandolo otra vez para eliminar la grasa.

Comprueba si el chamú que estas usando no es demasiado fuerte para tu tipo de cuero cabelludo.

Evita usar los champús fuertes con mucha frequencia. Usalos solo de vez en cuando para evitar la acumulación. (excepto cueros cabelludos con problemas dermatologicos que necesitan un cuiado personalizado)

Lavar con demasiada frecuencia

Al lavar el cabello se eliminan los aceites protectores del cabello y el cuero cabelludo tiene que producir más grasa para compensar y proteger el cabello, por ello cuanto más se lave más grasa se producirá.

Lavados inadecuados, de una sola vez o utilizar solo champús suaves.

Igual de importante es limitar los lavados como asegurarse que estos sean de calidad.

Un doble lavado (lavar el pelo dos veces con el champú) ayuda asegurarnos de que es cuero cabelludo se ha limpiado correctamente.

Usa dos tipos de champus: un champú suave para el uso a diario y un champú fuerte para uso ocasional.

Presta mucha atención a la hora de enjuagar bien los champús y acondicionadores. Los restos pueden dejar el pelo sucio después de secarse.

Uso de productos inaceduados

Es importante conocer cuál es tu tipo de cabello para poder utilizar los productos que necesita.

Analiza tu pelo y cuero cabelludo y busca productos para tu tipo de cabello.

Uso de mascarillas/acondicionadores/ leave ins desde la raiz.

Aplica los productos de medios a puntas.

Repartir los productos con un cepillo ayuda mucho a evitar las acumulaciones y ayuda a enjuagar bien el pelo.

Mantener el pelo mojado bajo una toalla o un gorro de plástico durante demasiado tiempo.

Si no es necesario, no dejes el pelo mojado bajo una toalla. Exprime el exceso de agua con tus manos y luego con una toalla de algodón.

En caso de los gorros de plástico – el plástico no deja a que la piel respire correctamente. Si lo dejas durante poco tiempo no pasa nada. Pero si tienes el cuero graso, recoge el pelo con una pinza en vez de meterlo bajo un gorro de plástico.

Dormir con el pelo mojado.

Apúntatelo como una regla de vida. Nunca dormimos con el pelo mojado. No solo ayudamos a que las bacterias se reproduzcan en nuestro cuero cabelludo sino también en la funda de nuestra almohada.

No limpiar los accesorios para el pelo.

La higiene es muuy importante a la hora de cuidar el pelo.

Limpia con frecuencia todo lo que toca tu pelo (cepillos, pinzas, toallas, almohadas, gorros etc.)

No secarse la cabeza después del lavado.

Que no te de miedo de la secadora. Además, teniendo problemas con el cuero graso es muy recomendable usarla después de cada lavado (procura no usar el aire demasiado caliente). Si no quieres secarte todo el cabello, limítate a las raíces. Además de reducir la sensación del pelo graso, puede ayudar a obtener más volumen.

Otros remedios para el cuero graso

Si tienes en casa productos demasiado pesados para tu tipo de pelo, aplícalas antes de usar el champú. De esta manera te aseguraras de eliminar todo el exceso y no vas a sobrecargar el pelo.

Usa las arcillas – puedes por ejemplo añadirlas a tu champú o hacer una mascarilla para aplicar también en el cuero cabelludo.

Exfolia con regularidad tu cuero cabelludo.

La mascarilla de levadura fresca aplicada en el cuero cabelludo puede ayudar mucho a regular el trabajo de las glándulas e disminuir la producción de sebo.

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